Nuestro cariño y gran respeto al primer estudiante varón que tuviera nuestra escuela, hace casi 90 años atrás: Obispo Emérito de la Iglesia Evangélica Metodista, por su intensa y comprometida labor en favor de los más débiles, promotor de la paz y los derechos humanos, lo despedimos hoy ante su repentina partida.

Que su compromiso inclaudicable con la Parroquia grande en favor de Reino de Jesucristo, nos acompañe en los presentes y nuevos desafíos que se ciernen en la historia.

Compartimos una reseña de su incansable tarea al servicio de los pueblos de nuestra querida Latinoamérica, publicada hoy en el Diario La Capital de Rosario